Leyendas de Píllaro
Doce historias que se cuentan de generación en generación en el cantón Santiago de Píllaro, Tungurahua.
- El tesoro de los Llanganates — El rescate de un emperador quedó enterrado en el páramo. Cinco siglos de expediciones no han logrado encontrarlo.
- El derrotero de Valverde — Un español pobre se casó con la hija de un cacique y amaneció millonario. Antes de morir dictó el camino paso a paso.
- El padre Longo y la niebla — La expedición del rey iba al cuarto día de camino. El sacerdote se quedó atrás un momento y nunca más apareció.
- La Joaquina — En una curva de la vía a Ambato, los choferes infieles ven a una mujer de negro pidiendo cola. No todos llegan a contarlo.
- El duende de Pampa Mía — Sombrero negro, dientes de oro y del tamaño de un niño. Se sube al burro y no se baja hasta el amanecer.
- La puerca de los siete guaguas — Nadie sabe por qué hay siete chorros de agua en Quillán. Los abuelos sí, y el cuento no es para niños.
- Por qué Píllaro se viste de diablo — Todo empezó por celos: los muchachos de otro barrio venían a enamorar a las chicas del pueblo. Hoy es patrimonio del Ecuador.
- El diablo que caminó por Píllaro — Una crónica antigua asegura que no fue disfraz: que el diablo mismo anduvo por estas calles buscando almas.
- La laguna encantada — Llegaron con sonares, buzos y helicóptero. El helicóptero cayó al agua. Los comuneros no se sorprendieron.
- El río secreto entre Pisayambo y Yambo — Dos lagunas separadas por cordilleras enteras que, según la gente, son la misma agua. Y una de ellas guarda un tren.
- Rumiñahui, el niño de Huaynacuri — El guerrero que calló frente al fuego nació, según Píllaro, en un caserío que está a quince minutos del parque central.
- La Legión de los Inocentes — Antes del terremoto del 49 desfilaban la Caja Ronca, el Uñaguille y la Loca Viuda. Solo sobrevivió uno de ellos.
